El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
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lunes, 13 de febrero de 2012

SEGUNDA PROFECIA MAYA

Siempre, cada uno, decide su propio destino.
Los cambios se están dando y por eso es bueno tenerlos presente.
La información es valiosa cuando es positiva y nos indica qué hacer en las distintas situaciones, por eso publico estos anuncios.
    
La 2ª Profecía Maya anuncia que el comportamiento de toda la humanidad cambiaría rápidamente a partir del eclipse de sol del 11 de agosto de 1999. Fue un eclipse sin precedentes, por la alineación en cruz cósmica, de casi todos los planetas, con centro en La Tierra.
Los Mayas sostenían que a partir de ese eclipse los hombres perderían fácilmente el control de sus emociones o bien afianzarían su paz interior y tolerancia evitando los conflictos.
Desde entonces se vive una época de cambios que es la antesala de una nueva era. Antes del amanecer es cuando más oscura es la noche.   
Esta profecía indica que la energía que se recibe desde el centro de la galaxia, aumentará y acelerará la vibración en todo el universo, para conducirlo a una mayor perfección.
Esto producirá cambios físicos en el sol, en la tierra y cambios psicológicos en el hombre en su comportamiento, forma de pensar y de sentir.
Se transformarán las relaciones y formas de comunicación, los sistemas económicos, sociales, de orden y justicia.
      Cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados, el hombre se enfrentará a sus miedos y angustias para resolverlos y así podrá sincronizarse con los ritmos del planeta y el universo.
      La humanidad podrá ver claramente que cosas está haciendo mal, para corregirlas. Este es el primer paso para cambiar de actitud y conseguir la unidad, la conciencia colectiva.
     Se incrementarán los sucesos que nos separan, pero también los que nos unen. La agresión, el odio, las familias en disolución, los enfrentamientos por ideologías, religión, modelos de moralidad o nacionalismo.
    Simultáneamente más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes  y comprensivas.    
    Al final del ciclo cada hombre será su propio juez.
    Cuando el hombre entre al salón de los espejos para examinar todo lo que hizo en la vida, será clasificado por su manera de actuar día tras día, con los demás y su respeto por el planeta.
    
   Todos se ubicarán acordes a lo que sean. Los que estén en armonía comprenderán que lo que sucede es un proceso de evolución. Otros, por ambición, miedo y frustración culparán a los demás o a Dios por lo que sucederá.
   Todas las opciones estarán disponibles, prácticamente sin censura de ninguna clase y los valores morales serán más laxos que nunca para que cada cual se manifieste libremente como es.
     Si la mayoría de los seres humanos mejora su comportamiento y se sincroniza con el planeta, se neutralizarán los cambios drásticos.
   Hay que ser concientes de que el hombre siempre decide su propio destino, especialmente en esta época.
 Las profecías son sólo advertencias, para que tomemos conciencia de la necesidad de cambiar de rumbo y así evitar que se hagan realidad.

Resumiendo: todo saldrá a la Luz, para corregir lo que sea necesario.
La clave: imprescindible dedicar más tiempo a la transmutación, armonización y paz.
Cada uno podrá entonces contribuir a la gran onda de bienestar colectivo y planetario.
Hermanos, los invito: ¡Sumémosnos a la acción!

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