El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

martes, 4 de septiembre de 2012


Como las hojas de la enredadera

Junio. Por la ventana de mi dormitorio veo caer la hojas marchitas de la enredadera y me da pena que ellas, que fueron tan rozagantes
, brillosas, llenas de vitalidad, ahora caigan mustias y sin quejarse porque así es su existencia. Nacer, crecer divinamente, ofrecer su servicio, su lozanía y belleza, dar frescura y sombra por un tiempito y después emprender su viaje de despedida, al caer, marchitas, porque ese es su ciclo. 
Se van a descansar, se reintegrarán a la tierra nuevamente, esperando un nuevo renacer.

Y pienso que yo también, como ellas, algún día habré dado lo mejor de mí y deberé regresar al Hogar Celestial, a “Casa”.
Pero quisiera irme con la satisfacción de quien hizo todo, todo, lo que vino a hacer y a dar.

En fin... ¡qué pequeño gran mensaje me dan hoy estas hojas!
La pena inicial que sentí, va transformándose en esta reflexión sobre mi vida misma y la serena aceptación de los ciclos de la existencia, donde nada muere, en la eterna renovación de la vida.


Fue publicada anteriormente el 15 de octubre de 2009

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