El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

martes, 1 de noviembre de 2016

LAS CRISIS, ALIADAS DE NUESTRO CRECIMIENTO

Amados lectores hermanos
Temen a las crisis?
Tratan de evitarlas?
Creen que son para sufrir? NO, todo lo contrario, por eso él título lo dice claramente.
¿Han tenido últimamente una crisis? Sabían que ellas no son para huir sino algo muy útil para realmente resolver situaciones de nuestro vivir.
Vamos a verlas cara a cara?

¿Qué son las crisis?
Estar en crisis es estar en un momento psicológico en que nos enfrentamos a una prueba o valla que podemos superar.
Es un momento de confrontación con problemas y es justamente, gracias a esa misma confrontación, que podemos resolver los problemas.
Todas las crisis siempre producen un cambio y como consecuencia,  un crecimiento.
Las crisis, no son situaciones desesperantes, como suele darse esa interpretación.
Crisis es cambio, momento decisivo.
Un problema es una cuestión que necesita solución y la búsqueda de esta solución puede ser aplazada voluntariamente por algún tiempo. Pero justo en el momento en que queremos solucionar el problema, entramos en crisis, en confrontación.
Por lo tanto, que quede claro que toda crisis es un estado de movilización de todas nuestras energías, mental, emocional y física en busca de una solución.
Ejemplo: cuando a un niño se le da un problema en la escuela, está indudablemente ante una situación que debe resolver.
Es un desafío en el que de primer momento siente que los conocimientos que tiene, que lo que sabe, no le alcanza (justamente por eso es un problema), siente que el desafío es más grande que lo que tiene, que lo que sabe, que lo que hace y que lo que es. Por lo tanto el  estado de conflicto lo lleva a:
. Tener más.                                    . Hacer más.         
. Saber más.                                   .  Ser más
Moviliza entonces, todo su potencial, su equipo mental-emocional-físico, hasta solucionar su problema.
Cuando finalmente escribe la respuesta, ya no es el mismo de hace un momento. Ha crecido. Ha cambiado. Ha adquirido una nueva destreza. O sea que es más.
Dejando el ejemplo del niño, los adultos nos enfrentamos diariamente con problemas o pruebas, a veces kármicas y a veces no kármicas, como lo que risueñamente comparto a continuación.
Estoy escribiendo en este momento con una máquina nueva, cuyo manejo no me es familiar. ¡Estoy en una “auténtica crisis”!
Esta máquina portátil tiene otra sensibilidad que la que uso diariamente. He aquí mi problema. Estoy a punto de dejar de escribir porque cometo errores y me demora el trabajo. ¿Por qué no decirlo? ¡Me fastidia!
Ante este “problema declarado” puedo optar por escapar pero ¿de qué me serviría? Sería un auto-engaño.
Mejor entro en crisis, así movilizo todas mis energías. Insisto y continúo escribiendo mientras converso con “Brillantita”, tal es su nombre y le digo “venceré, seré diestra en manejarte” porque ¡YO PUEDO!
 “Envío Amor a todos tus átomos para que cooperen conmigo”.
Es éste un desafío, “venzo” o seré “vencida”.
Pero si persevero, hoy mismo o mañana o pasado, cuando la situación de crisis, de movilización de energías, me haga dominar el manejo de mi máquina, sabré más, seré más. Habré aprendido una nueva destreza.
Así, con este sencillo ejemplo doméstico he querido explicar lo que son las crisis y su importancia como factor deseable para nuestro crecimiento.
La única forma de crecer es practicar en las pequeñas dificultades diarias, hasta lograr nuestra Maestría.
Todas nuestras limitaciones pueden ser vencidas paso a paso. Eso es el camino. Es una serie de victorias sobre las limitaciones anteriores y esto da como fruto, una expansión de la conciencia.
Esta expansión de conciencia, estos logros diarios, producen una íntima alegría y elevan el Alma a Planos Superiores.
Entonces vemos, que lejos de sentir molestias ante la palabra crisis, debemos desear que se produzcan.
Bienvenidas las crisis o estados de movilización interna que nos hacen libres de las limitaciones, nos hacen más fuertes y desarrollan nuestras capacidades, entrenan nuestra paciencia y autocontrol y agudizan nuestro ingenio, sintiéndonos triunfantes ante nosotros mismos en vez de auto-derrotados.
El triunfo es nuestro, cuando enfrentamos a nuestros problemas con espíritu valiente, activando nuestra potencia interna, entonces, todas las Fuerzas Superiores acuden en nuestro auxilio, ya que sólo esperan nuestra demanda para asistirnos.
El triunfo sobre cada crisis se convierte en una fuente de gran alegría y podemos navegar mejor los rápidos del Karma con toda la fortaleza interna que poseemos.
     Cuando  afirmamos  “YO  SOY”,  yo  puedo,  abrimos las puertas al gran “YO SOY” y  su  poderoso río de vida fluye, quitando todas las obstrucciones del “no puedo”, “no tengo” o “no soy”.
Todo problema de desarmonía, falta de salud, de dinero o sus derivaciones, son temporales y superables, cuando no retrocedemos y entramos en el estado de activación interna, llamado crisis.
Aunque en los primeros momentos de una situación difícil es bastante natural que lleguemos a enojarnos, a sentirnos mal o desorientados, no debemos desesperar.
Cuando nos calmemos veremos que es mejor buscar la solución, antes de renunciar a todo intento.

Finalizo este tema con las palabras del título:
Las crisis son aliadas de nuestro crecimiento.


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