El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

jueves, 24 de noviembre de 2016

RENACIMIENTO Y NUEVA VIDA

En diversas épocas, se ha hablado de un nuevo resurgimiento, en que el Ser Humano recobre nuevamente su conciencia Divina.
En estos tiempos,  adiestrar los sentidos internos, se ha ido expandiendo. Sin embargo, el actual bullicio externo, pareciera convertirse cada vez más, en una amenazante encrucijada para aquellos “puros de corazón”, que buscan afianzarse “CON LA CABEZA PUESTA EN LOS CIELOS, PISANDO LA TIERRA”.
Esta dualidad, llamada lucha interna, es una gran Oportunidad para establecer definitivamente el mando, comando y control  ante la tiranía  del ser externo, quien ha gobernado por ya demasiado tiempo al Real Ser.
Hasta el presente, la atención se ha ido preferentemente hacia “afuera”, dando escasa actuación al Ser Divino que late en el corazón cuya suave voz sólo es posible escuchar cuando calmado el desenfreno externo.
El renacimiento que entrega la vida renovada, sólo es posible vivirlo cuando se vuelca conscientemente la atención e importancia primordial al Mundo Interno, pero ¿es posible en medio de los acontecimientos diarios? 
¿Es posible llevar la atención hacia la Presencia YO SOY, en medio de la angustiosa rutina de las obligaciones?
Se debe saber que ¡No hay logros internos, si no hay espíritu de sacrificio!
La lucha diaria es el verdadero impulso del Creador para cuando se enfrente  alguna contingencia.
¡El Creador mismo impulsa UNA FUERZA ADICIONAL!
Esto no es cuestión de fe, sino que ¡es una ley exacta!
Esta Ley fue creada para elevar al máximo, todas las capacidades superiores, propias del ser humano!
Que el Creador está presente dentro de cada uno no es un vago sueño de mentes débiles, que crean a un Ser Superior para consuelo, provisión y confor.
Su Presencia, dentro, es lo más Real y Verdadero de todas verdades.
No es fe ciega, no es temor, no es miedo al abismo, ni el miedo a la muerte o a la vida lo que persiste en  la Presencia de lo Eterno.
El ateo niega la existencia del Ser Uno, del Infinito Creador, sin embargo su corazón late emanando Luz Divina por igual que aquel creyente fervoroso.
¡Todos los que persistan, son los que alumbrarán por sí mismos, la Luz  inefable de la Existencia Pura!
Hemos visto la resistente y persistente Fuerza de esos Grandes Espíritus, quienes jamás se dejaron abatir frente a las muchas y variadas disyuntivas y cruentas luchas en sus vidas de dolorosas renuncias.
Cuando no se ha afianza el Amor del Cristo en el Corazón, a la menor tempestad se abandona el Gran Propósito.
Se aleja la Flama alumbradora de la Sabiduría, renunciando a la “sal de la vida” y cambiando “el Reino de los Cielos por un platillo de lentejas”, como tan bien  lo enseñó el Divino Maestro.
No es el castigo de los “cielos” lo que obstaculiza la realización plena, sino la débil, mustia y aletargada conciencia, de los que no desarrolan su espiritualidad a la par de sus logros mundanos.
¡Es un deber sagrado expandir la conciencia y renacer a la nueva vida, siguiendo obedientemente el plan establecido por el absoluto Dios!
Así definitivamente, esta Bendita Tierra se encauzará a Su Real trayectoria y cumplirá Victoriosamente Su Triunfo en la Luz!
Con Bendiciones renovadas, les impulso siempre ¡Hacia arriba y hacia  adelante! 
Vuestro,  Saint Germain.

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