El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

domingo, 26 de julio de 2015

LA FIRME CONFIANZA EN LA SANACIÓN, REVIERTE EL ESTADO

Buen día Amados hermanos lectores.
Hoy tenemos una guía más en nuestro camino hacia el preciado tesoro de la SANACION

¿Por qué, en general se teme a la “enfermedad”?
Se teme porque no sabemos que ese temor bloquea la sanación.
  Seguramente ignoramos que el estado natural de todas las cosas en el Universo es la perfección.
 Cualquier cosa menor que lo perfecto es sólo temporal y nos dice que debemos aprender más sobre la Ley de Causa y Efecto.
La enfermedad es en realidad, una lección a aprender. Es un indicador de cómo estamos comportándonos ahora o tiempo atrás.
Cuanto más complicada y difícil es la enfermedad, mayor es la lección a aprender pero también es un escalón que nos permite crecer, al volvernos hacIa nuestro interior, indagando  que causas negativas, qué transgresiones a la Ley, hemos cometido. Y ese auto-análisis, nos lleva a corregirnos, generando nuevas formas de pensamiento-sentimiento y por ende nuevos elementos químicos en nuestros cuerpos para la salud perfecta, que es la Voluntad del Creador.
A veces, el estado enfermo dura mucho tiempo, tal vez por la negación a corregir errores y esa resistencia a volverse a su interior, a enderezar el camino, alarga la enfermedad.
Debemos tener esto muy en claro: la “enfermedad” no es un “castigo” de Dios.
En verdad es la propia energía que retorna como efecto que uno mismo generó, consciente o inconscientemente. Es por así decirlo un “auto-castigo” o mejor dicho la consecuencia natural. Acción y reacción.
Pero ahí está lo enormemente alentador: “Si he perturbado mi salud, al separarme de la Perfección, yo puedo cambiar esa causa y volver a tener buena salud”.
Así podemos ver a la enfermedad como un indicador útil, en el uso de las energías de la vida.
Pero en general, la humanidad ignora que la vida continúa; se amarga y se rebela, cuando se enfrenta al sufrimiento, que le está indicando su incorrecto uso de la energía.
Entonces aparece el temor, la ira, el resentimiento de ¿por qué a mí? Y esto bloquea la curación, llegando al extremo, a veces, de modificar la química de la medicación que está tomando, lo que neutraliza el efecto de los remedios con su pensamiento negativo.
Veamos un ejemplo sobre le poder de la mente. Es bien conocido ya por la medicina el “efecto placebo”.
Una pastilla neutra puede curar,  si al paciente si se le dice que lo curará.
¿Dónde está entonces el Poder que actúa? En la mente de la persona.
El resistirse a la enfermedad considerándola como inmerecida, origina mucho del dolor.
El que se resiste es el yo personal, que no quiere aceptar que el poder de la Ley de Retribución lo está presionando, para que redima el incorrecto uso de la energía.
Si deseamos ayudar espiritualmente a alguien que sufre, sería de enorme ayuda, hacerle comprender que es necesario soltar estas resistencias de la personalidad, que aprenda la lección y la causa será rectificada.
Es también de suma importancia, transmitir que la vida continúa, más allá de este plano y que es necesario entregar el yo personal, al Poder Mayor para la curación.
El temor al cambio llamado “muerte”, desaparecerá, si podemos ayudar a un enfermo a comprender que la conciencia continúa, porque el verdadero Ser, es inmortal.
Una de las más grandes Bendiciones que tenemos en este momento, es el conocimiento y uso de la purificación, mediante el uso del Fuego Violeta.
El Fuego Violeta es la Poderosa Energía de Dios Padre (azul) Madre (rosa) en acción. Es perdón.
Lo maravilloso de esto, es que podemos usar el Fuego Violeta, antes de que aparezca la enfermedad, es decir, que podemos pedir el perdón de todas nuestras faltas (borrando así las causas) para que no aparezcan como enfermedad. Esto es cambiar el programa.
Debe regocijarnos grandemente, tener todas estas enseñanzas que evitarán muchos sufrimientos, al no experimentar el dolor de enfermedades que podrían regresarnos, por nuestras transgresiones a la Ley. “Quién tenga oídos, oiga”


3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Grace. A mí me da un gran estímulo cuando me hacen saber que lo escrito les hizo bien. Esa es mi razón al dar estas publicaciones.
      Bendiciones y un gran abrazo, Hermanita!

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