Hoy trataremos sobre un tema clave para nuestro bienestar.
Los orientales dicen que “nuestro pensamiento, nuestra
atención, es como un caballo desbocado”.
¿Verdad que eso es lo que sucede durante nuestro día, si no
estamos conscientes de ese movimiento continuo, de nuestra atención, que se
posa en mil cosas?
Bien, así ocurre. Es un hábito. Es necesario ponerle freno,
tomar las riendas y obligar a nuestra atención a que se fije en lo que nos
interesa y nada más.
La atención dispersa es un mal hábito adquirido.
El ser humano, nosotros, moviéndonos en una sociedad que
obliga a muchos a vivir prisioneros de demasiadas horas de trabajo, mal pagado,
hizo que necesariamente nuestra atención estuviera en “mil” cosas a la vez y
como consecuencia el exceso de estrés, que es el causante de tantas
perturbaciones en la salud.
Por todo esto, hoy elegí elaborar el tema la atención sostenida y su Poder o sea
que la concentración de la atención
es la que produce logros.
Ahora voy a utilizar el término consagrar. ¿Qué entendemos por consagrar? Uno de sus sinónimos, el más simple, es dedicar.
Muy bien, al comenzar cada día podríamos crear el mayor
bienestar si nos propusiéramos consagrar o dedicar el día.
Consagrarlo, dedicarlo, a qué?
Consagrar nuestros pensamientos para que sólo sean Perfectos
o correctos.
Consagrar nuestros sentimientos
para que permanezcan calmados, bondadosos, útiles, amorosos, alegres, felices…
Consagrar nuestros sentidos, ojos,
oídos, labios para que expresen lo bueno, lo correcto y que nuestros cuerpos sean fuertes y sirvan para llevar la
Perfección a donde vayamos.
Entonces, habrá que quitar la atención de las “apariencias”
y anclarla en el Bien solamente y de este modo, nos vendrá de retorno, por la
Ley del búmerang, la plenitud de todo.
Algo muy importante es saber que la energía que viene ininterrumpidamente, es para todos por
igual. No hace discriminación, es para el justo y para el injusto. ¿Te parece
que no debería ser así? Es así porque es LEY.
Por si estuvieras pensando o diciendo
“eso no es justo,” te explicaré: la diferencia la hace el poder controlado de la atención de cada uno! ¡Ese es el secreto!
¡“Donde quiera que esté tú atención, allí estás tú; en
lo que está tu atención, en eso te conviertes”!
Mantén la atención sostenida en todo lo bueno. Ahora que lo sabes, dale Valor!
Vale el esfuerzo que hagas para gobernar tú y no que te gobierne tu mente versátil, inconstante.
La regla de oro es:
"Saca todo de tu mente y deja sólo lo que te importa."
"Saca todo de tu mente y deja sólo lo que te importa."
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