El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

lunes, 17 de abril de 2017

CONTINUACION del tema de ayer

    (Más síntomas)
8. Desorientación física: desequilibrio. Inestabilidad. Como caminar entre dos mundos. Es que a veces el cuerpo se queda más atrás. Contactar la naturaleza, ayuda a aterrizar la nueva energía en tu interior.

9. Más tiempo “auto-conversando”, hablando solo: es que se da un nuevo nivel de comunicación dentro. Charlas más coherentes y más intuitivas. No te estás volviendo loco.

10. Sentirse solo y aislado, aún en compañía. Deseos de “huir” de grupos y multitudes: recorres un camino sagrado y solitario. Es difícil relacionarse. Hay que llenar el espacio con la propia Divinidad. El vacío interior se llenará con el amor y la energía de tu nueva Conciencia Crística.

11. Pérdida del entusiasmo: Puedes sentirte totalmente desapasionado, sin ganas de hacer nada. Está bien y es parte del proceso. Tómate este tiempo para el “NO-hacer”. No luches contigo, ya pasará. Es como la computadora. Apagas un momento y vuelves a encender. Es la energía de la nueva Semilla Crística.

12. Un profundo anhelo de “regresar a casa”: Tal vez la más difícil condición; sentir un profundo deseo de abandonar el planeta. No es un sentimiento “suicida” de cólera o frustración. No hagas un drama.

La causa original es simple. Ya completaste tus ciclos karmáticos, tu contrato de esta vida y estás en condiciones de vivir una nueva vida en este mismo cuerpo físico. Tienes recuerdos de cómo es estar del “otro lado”.
¿Estás preparado para los desafíos de la nueva energía?
Claro que podrías irte ya pero se te necesita aquí. Tú puedes ayudar a otros a pasar de la vieja energía a la nueva energía, porque tú ya lo estás haciendo.
 ¿Estás dispuesto para otra jornada de servicio aquí en la tierra?

El camino que estás recorriendo te capacita para ser Maestro del Nuevo Humano Divino.
Y por último:
¡Por solitario y oscuro que a veces sea tu viaje, recuerda, nunca estás solo!


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