El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

martes, 13 de diciembre de 2016

¡Oh… el tan ansiado Amor! ¿Dónde está?


Va desgranándose el último mes del año y qué mejor que hablar, escribir, leer sobre el Amor, esa rara flor que todos ansiamos.
El Amor, ese gran misterio que nos alimenta más que el pan y sin el cual nuestra vida es opaca, triste, sin la sal, sin Sol.
Siempre es poco lo que leamos sobre él. Queremos desentrañar el gran misterio para aplicarlo a nuestra vida.
“Sin amor el mundo se marchita”.
¿Qué aprendimos sobre el Amor, dónde está, qué sabemos de él, qué sería lo máximo a aprender en este momento?
¿Dónde beber, quién nos dará la palabra justa?

Vamos al Gran Maestro, en quién todos confiamos.
Fue tan simple al decirnos:
“Ama a Dios en todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.
O sea, de la misma forma en que me amo, amar al prójimo”. Y sobre eso trataré.
Dice muy claramente que debo amarme. Y ahí se nos complicó todo. Porque…nadie nos enseñó a amarnos.
Noo, siempre esperamos que el amor venga de afuera, desde otros. Es decir seguimos siendo “eternas criaturas”, bebés, niñitos, a quiénes se mima, se abraza, se cuida, se le da el calor de esa energía tan confortable, que es el calor de unos brazos, rodeándonos.
Y bien, hermanos queridos, han pasado los años y somos grandes. No podemos seguir esperando que “otros nos den”.
Vamos a tomarnos en serio las palabras del Gran Maestro y a asumir la propia Maestría.
No sigamos por el camino errado. Es cierto, es Verdad, no podemos amar verdaderamente a otros hasta que no nos amemos a nosotros mismos.
Pero primero debemos conocer quién realmente somos, para amarnos.
Somos Chispas del Gran Creador, “a Su Imagen y Semejanza”, capacitados para crear nuestras propias vidas. El Amor por uno mismo no hay que ganárselo, es un derecho con el que nacemos.
  Además, el Amor, no es una emoción, (como se cree en 3ra. D) es una frecuencia vibratoria, la más alta.
Amado hermano, hasta que no te ames a ti como una parte de la Divinidad, no podrás amar realmente a otros, ni amar la vida.
¡El Amor nace contigo! Reconócelo. Siente que eres amor. Siéntete amado.
¡Siéntete lleno, rebosante de amor! Tú eres amor.
Repite hasta llenarte, hasta que tu yo humano acepte, tu persona, incorpore esta Verdad.
Entonces te darás, nos daremos cuenta, que el ansiado amor, está en nosotros, porque…
¡YO SOY AMOR!
¡TU ERES AMOR!
¡SOMOS AMOR!

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