El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

sábado, 9 de octubre de 2010

COMPASION ES AMOR EN ACCION

5ta. Prédica
“Felices los misericordiosos; porque ellos recibirán misericordia”

Esta afirmación parece fácil de interpretar, sin embargo, hay un gran mensaje por aprender aquí.
Ante todo ¿qué quiere decir misericordiosos?
Ser misericordiosos es ser compasivos, piadosos, generosos. El término “misericordiosos” puede ser sustituido entonces por compasivos que significa hacer algo por los demás y la promesa dice que si somos así, recibiremos también misericordia.

¿A qué acciones podríamos llamar compasivas?
Ayudar, socorrer, consolar, asistir, son, indudablemente acciones compasivas. Pero lo importante a aprender aquí es que la acción debe ir acompañada de un auténtico sentimiento de amor, de querer hacer el bien al prójimo, a nuestro semejante.

Suele suceder en algunos casos, que estas acciones no corresponden a sentimientos bondadosos, caritativos. A veces, las personas realizan estas acciones motivadas por pensamientos o por sentimientos de otro tipo, como el aparentar, el temor al castigo o la vanagloria o por interés o por sentirse superiores o por hipocresía. Si estos son lo móviles de nuestra ayuda, nadie se beneficia, ni el dador ni el que recibe.

Hay compasión, se es compasivo, cuando se da o se ayuda, sólo por el gozo de dar, por el verdadero deseo de hacer el bien. Si es así, la acción es misericordiosa  y resulta ser una Bendición espiritual, mental y material para el dador y para el recibidor al mismo tiempo.

Otra forma de ejercer la compasión es nuestra actitud ante los errores de los demás. Esto es, que en vez de señalar sus errores y defectos, en vez de criticarlos o condenarlos, podríamos ser compasivos y hacer algo por ellos.
Nuestra actitud será de ayuda, ejerceremos compasión, si les enviamos pensamientos de bien, que los eleven, así podemos contribuir a su crecimiento, a la liberación de sus errores.
Ante las faltas de los demás, recordemos que el Cristo dentro de cada ser, está deseando la ayuda que podemos darle a esa persona.
Una ayuda muy efectiva es invocar a su Presencia Yo Soy para que asuma en control de esa personalidad. Y también podemos pedirle que Ilumine su mente para que ella misma reconozca sus errores y rectifique sus pensamientos y acciones.

Ser compasivos o misericordiosos es tratar de no ver las apariencias, lo imperfecto, en nuestro semejante sino ver el bien que su Esencia Es.
Así, tengamos en cuenta también, que la compasión, el amor que damos a los demás, tarde o temprano, lo mismo recibiremos.

“Felices son los compasivos; porque ellos reciben compasión”.

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