El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

miércoles, 6 de octubre de 2010

"FELICES LOS QUE LLORAN..."

“Felices los que lloran; porque ellos recibirán consuelo”

¿Cómo damos  sentido a esta promesa?
¿A quiénes está dirigida?
¿Cuándo el dolor y el sufrimiento pueden ser útiles?
Puede suceder que algunas personas, agobiadas por el sufrimiento y la adversidad, como consecuencia de andar apartados de su Guía Interno, alejados de Dios, en algún momento de su vida, lo busquen.
Así, cuando deciden encausarse en el bien, dando a su Ser Interno el mando de su vida, obtienen toda la dicha que un Padre desea y da a sus hijos.
Su Voluntad, es el camino ancho, central, agradable, sin luchas, el vivir alineados con el verdadero propósito para el que fuimos creados, ser felices en este mundo, aquí y ahora, llenos de éxito en nuestros proyectos y expandir esa felicidad hacia los demás.
Esto se logra cuando hacemos que nuestro libre albedrío funcione de acuerdo con la Voluntad de Dios.
Cuando cedemos al Comando Interno nuestro libre albedrío terreno, dejamos de cometer error tras error y por lo tanto, dejamos de sufrir.
Es nuestro crecimiento en conciencia lo que nos hace cada vez más libres. 
Así, podemos vivir en este mundo de apariencias terrenas pero siendo gobernantes en nuestras vidas, en el plano en que estamos. Esto se logra a través del autodominio de nuestra mente.
Mientras más nos elevemos,  menos  sacuden los vientos de la adversidad, tal como un avión que se eleva más allá del nivel de las tormentas, donde reina la calma y el desplazamiento sereno y feliz.
Consuelo es descanso,  alivio de una pena o fatiga.
Es sentir Su Presencia allí, siempre dispuesta a asistirnos, eso es el gran alivio y descanso de toda aflicción.
El consuelo viene al hacernos Uno con ÉL, sintiéndolo intensamente. Entonces la conciencia se expande y hallamos la salida a lo que nos aflige.
Esta Bienaventuranza podría expresarse así:

    “Felices son los que sufren; porque finalmente buscan a Dios y reciben el consuelo, al sentirlo dentro suyo”.

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