El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

viernes, 14 de enero de 2011

CULTIVEMOS LA AMISTAD

En este tiempo que nos toca vivir, observamos el reflotar de antiguos valores humanos tales como las rectas relaciones humanas.
Es ésta, una necesidad fundamental para vivir en paz y seguridad en lo social.
Las separaciones, las rivalidades y las competencias, son luchas que se manifiestan actualmente en los diversos órdenes de la vida. Pero ya están llegando a su punto máximo y por Ley del Ritmo, todo tiende a inclinarse hacia el polo opuesto.
Actualmente los seres humanos hemos notado por vivencias propias, que la vida de aislamiento respecto a nuestros prójimos no nos hace feliz. Es que somos seres sociables y nos necesitamos unos a otros.
La interrelación nos enriquece y vitaliza. Así es como paulatinamente estamos deseando retornar a la vida comunitaria porque el estado de aislamiento y de separatismo no nos hace bien.
Aún en el reino animal hay sociabilidad. ¿Por qué habríamos de vivir separados si somos Uno?
Nos han vuelto retraídos, la desconfianza y las frustraciones, al no encontrar correspondencia en los demás pero esto, gracias a Dios se está superando.
Un nuevo estado de conciencia se está estableciendo y empezamos a sentir nuevamente que es bueno y necesario acercarnos unos a otros.
Este  acercamiento  en  su  más  puro significado  es  la amistad. Pero ... ¿qué es la amistad?
Amistad es el cariño entre las personas, que se establece por afinidad. Es la inclinación a amarse y unirse entre personas que no tienen lazos de sangre.
 Es un encuentro de Almas que limpias de todo interés mezquino se atraen, se ayudan mutuamente, se asisten en momentos difíciles y colaboran el uno con el otro para el bien recíproco.
Ahora bien, la amistad es hermosa pero tiene un requisito indispensable y éste es  la lealtad.
Donde haya mentira, fingimiento, competencia, envidia, etcétera, no puede haber amistad, que es una de las facetas más puras del amor.
La amistad requiere el mutuo conocimiento, el tratarse con frecuencia, el ser consecuentes.
Pero hay algo que debemos discernir antes de entregarnos a la amistad. Debemos cuidarnos de la falsedad, ya que entonces sería un enemigo disfrazado de amigo. Puede falsamente introducirse en nuestra intimidad, conocer nuestros proyectos, satisfacciones y triunfos y luego combatirnos alegrándose cuando estamos tristes o doloridos. Este es un sacrilegio de muy malas consecuencias para el que lo hace.
     La amistad empieza siendo armoniosos en el hogar, luego con nuestros allegados, así en círculos cada vez más amplios.  De esta forma a la vez que nos sentimos gratificados y enriquecidos en lo personal, estamos construyendo la nueva humanidad de paz sobre la Tierra.

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