El mundo será mejor cuando cada uno de nosotros sea mejor.
Te invito a compartir aquí las bases del auto-conocimiento y el cómo disfrutar de paz, alegría, salud y abundancia de todo bien que te corresponden por derecho natural.

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿PEDIR O TOMAR?

Si deseas leer este libro desde el comienzo, ve al 3 de noviembre

 
En estas Instrucciones nos encontramos a veces con expresiones que si no las meditamos detenidamente, pueden confundirnos.
Por ejemplo las expresiones: “Pide y se te dará” o “Todo se te ha dado ya”. Entonces solemos preguntarnos “¿qué hago, pido o no pido, cuál es la Verdad?”
La Verdad es que todo se nos ha dado. Es la Ley de Oferta y Demanda. Nótese que primero está la oferta.

Veamos claramente qué implica “pedir”.
La única finalidad de “pedir”, es que nosotros mismos estipulemos, delimitemos mentalmente, concisamente, qué es lo que realmente queremos.
De todo lo que hay disponible en el infinito “supermercado universal”, en el que no falta ningún artículo, nuestra mente tiene que saber, qué queremos que el Universo nos provea.

Dios sabe lo que nos hace falta. Somos nosotros, nuestra mente externa la que debe tenerlo claro. Y esto obedece a que Dios actúa sólo a través de la mente del hombre.
Cuando pedimos a Dios, como niños, creyendo y lo sostenemos firmemente, lo conseguimos. Pero hay una sola condición: no desalentarnos si no lo obtenemos de inmediato.   
  Todo tiene su momento. Es la Ley de Precipitación la que actúa y nos da las cosas cuando es el momento oportuno, ni antes, ni después.
Pide, pide, pide pero di claramente y escribe lo que quieres y siempre da las gracias.

Respecto a la expresión “tomar”, ¿crees que puedes tomar directamente de todo lo que el Universo tiene? Hazlo de esta forma: decreta, declara, afirma.
Considera que el decreto es superior al pedido.
Cuando decretamos es como si dejáramos ya de considerarnos niños y siendo adultos, ordenamos con toda fuerza. El decreto es el deseo ya realizado, dado por hecho.

Tanto “tomar” como “pedir”, son eficaces. Cuál de las dos formas se usará, depende de cada uno, más aún, de cada momento. A veces nos sentimos con fuerza para decretar y otras, nos sentimos con deseos de pedir.
En ambos casos conseguiremos lo deseado, si es que logramos sostenerlo firmemente, sin dudas, ni angustias, ni temor.

Te fue útil este tema? Si deseas preguntar o sugerir algo, mi correo es: miaries@hotmail.com

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